
Por César Pérez Méndez
cperez@elquetzalteco.com.gt
Veritas
Bienvenidas y bienvenidos al tercer round con esta señora que, para someterla y controlarla, no necesariamente se necesita de la fuerza física, sino que de agudeza y conocimiento; un poco al estilo de aquellos que combaten la delincuencia con inteligencia, sólo que esto sí es en serio; es decir, enfrentarla estratégicamente.
De esa cuenta, ganarle a Doña Crisis requiera de habilidad, pericia, táctica, destreza, maniobra, algo de arte y una cuota de diplomacia.
El punto de partida para nuestra estrategia debe ser evitar los pensamientos negativos y desesperados sobre la situación, tampoco esto significa confiarse. ¿Verdad?
Hágase un favor, nunca se vaya a rendir y mantenga la esperanza, -"su esperanza es mi compromiso", dijera aquel uno-; si se deprime, porque a veces pasa, intente hablar de sus problemas con un amigo o amiga de confianza, aunque lo más recomendable es que busque un asesor financiero.
Y si tiene una deuda o una montaña de compromisos económicos, le recuerdo que es importante no sepultar el problema, con la esperanza de que desaparezca, porque no sucederá, es más, aumentará. Por eso comencemos con el primer paso para saldar los pendientes y es impidiendo que engorden más.
Si vamos a los consejeros, nos dirán que son cinco pasos. El primero, es conocer las deudas, para ello, nos recomiendan ordenar nuestros documentos: contratos, boletas, estados de cuenta y recibos de pagos efectuados.
Segundo, hay que elaborar un presupuesto; saber con cuánto dinero disponemos al mes, y aquí surge la necesidad de una sana comparación entre nuestros ingresos y egresos.
Tercero, vea dónde puede disminuir sus gastos, por ejemplo, si no quiere renunciar a su carrito, vea si lo puede cambiar por uno más económico.
Cuarto, se lo dejo de tarea, piense cómo aumentar sus ingresos.
Y quinto, vaya a negociar con sus acreedores, pero antes debe preparar un plan de pagos y saber que va poder cumplir con esas cuotas.
PUNTO FINAL. No hay secretos, sólo échele más ganas; trabajar para sí mismo es una salida. El autoempleo ha crecido, eso sí, representa más riesgo, pero ofrece más oportunidades.