
Cuerdamente nadie puede hacer esto, tiene que haber un grado de enajenación, locura, demencia o desvarío, o tiene que haber una fuerza que no es humana, oscura, para que alguien se quite el privilegio de vivir.
Traigo a colación el tema porque lamento el reciente suicido de la modelo y presentadora de televisión colombiana, Lina Marulanda -en la foto de arriba-.
Estaba guapa, lo tenía todo, no sólo belleza, sino fama; pero no, no estaba conforme con su vida y decidió ponerle punto y final.
Creo que no hay motivo para esto, ninguno, por muy grave que parezca el panorama o por nada, como a Lina, que tras haber terminado con su novio, habría decidido ponerle fin a sus días.
La vida es única, disfrútela con todo lo bueno y malo que tiene, que al final tiene más de lo primero.


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